Soledad…

Invierno, días grises y oscuros… Es durante estos días, cuando a menudo, piensas en la soledad, esa temible compañera.

Soledad, sinónimo de melancolía, pérdida, abandono.. siempre asociada a sentimientos tristes, y es verdad, que en ocasiones sí lo es, pero no siempre.

La Soledad es un período de encontrarse a uno mismo, de escarbar en lo más profundo de la mente y el corazón, de saber quiénes somos. Es pasar un tiempo único centrado en uno mismo y aprender a conocerse verdaderamente.

Creo que la soledad tiene una cara oculta que a veces, pasa desapercibida por quienes la viven.

Sin lugar a dudas, estar solo es la mejor manera que los seres humanos tenemos para acercarnos a nosotros mismo. Es cuando estamos solos, cuando observamos lo que nos rodea, cuando nos fijamos en muchos detalles que estando en compañía, simplemente no vemos, porque centramos nuestra atención en estar pendientes de los demás.

Nos fijamos en los detalles que tiene un paisaje, o una casa, o simplemente, en otra persona. Aprendemos a vivir con nosotros mismos y a disfrutar, de la compañía del yo.

La soledad nos aporta fortaleza, autoestima y sobre todo, nos ayuda a respetarnos; analizamos con más calma los problemas que podamos tener e intentamos encontrar vías para poderlos arreglar.

Nos permite hablar con nuestro yo interior de manera franca y espontánea, mejorando las malas actitudes que tenemos con el resto de las personas y principalmente, con nosotros mismos.

Sí es cierto, que tampoco debemos permitir que la soledad, se apodere de nuestras vidas, debemos dosificarla sólo para los momentos en que realmente, necesitemos tenerla por compañera.

En su justa medida, La soledad se puede convertir, en tu mejor amiga.

La soledad cuando se acepta se convierte en un regalo que nos lleva a encontrar nuestro propósito en la vida … Paulo Coelho

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