Llorar…

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Desde que llegamos al mundo, lloramos, unas veces de tristeza, otras de felicidad, pero es verdad que en muchas ocasiones, guardamos las ganas de llorar porque creemos que así somos más fuertes o porque no está bien visto que los demás nos vean llorar.

Desde siempre nos han hecho creer que llorar es cosa de débiles. Está demostrado que llorar es una acción vital para expresarnos, para seguir adelante o para que los demás sepan lo que nos pasa.

Las lágrimas se utilizan para todo tipo de fines, desde desahogar las penas, hasta llamar la atención de alguien que no nos hace el caso que queremos. Llorar nos alivia, nos hace sentir más tranquilos y en ocasiones, nos puede hacer más conscientes de cosas que nos resistíamos a ver.

Seguramente alguna vez te habrá pasado que tras un llanto profundo, te has quedado dormido o bien, te ha dado fuerzas para hacer cualquier actividad que quizás antes de llorar, no te veías capaz de hacer. En estos casos, el llanto te sirvió para desahogarte y quitarte un enorme peso de encima.

Muchas personas, tienen la capacidad de llorar más fácilmente que otras. Cuando somos niños, nuestros padres nos reñían mucho cuando llorábamos porque nos decían que eso era de débiles, o de niños consentidos. Esta frase se nos ha quedado grabada en nuestra mente y es por eso, que muchos de nosotros no nos permitimos llorar cuando más lo necesitamos.

Creo que controlar en exceso las emociones no es algo bueno. Si nuestro cuerpo acumula muchas sensaciones negativas, se genera la depresión, la tensión y el estrés y por descontado, se cambia el carácter y la personalidad.

Nuestro cuerpo es sabio y debe expulsar todo lo que le hace daño. Las emociones contenidas, bloquean la energía vital y eso es algo nefasto para el ser humano.

Si eres de las personas a las que les cuesta mucho llorar, puedes ponerte música, o leer algo romántico o bien ver una película de esas en las que el paquete de pañuelos sea tu compañero. Probablemente no llores por la protagonista de la película, pero sí utilizarás este medio, para desprenderte de lo que tienes acumulado dentro de ti.

Hay aspectos sorprendentes del llanto que no son muy conocidos; se han hecho muchos estudios que analizan el llanto y dicen que cuantas más lágrimas derramemos, más tranquilos estamos.

Llorar tiene algunos aspectos desconocidos, por ejemplo, cuando lloramos las lágrimas limpian los lagrimales de los ojos e hidratan los globos oculares de manera natural. Esto sirve principalmente para liberar las hormonas del bienestar.

Si estamos estresados, hay más posibilidad de que lloremos, al expulsar las lágrimas eliminamos oxitocina, y adrenalina, elementos que tienen el mismo efecto que un analgésico.

Las hormonas de nuestro organismo, son las encargadas de fijar nuestra atención en lo que sentimos, por eso, después de un gran llanto, nos encontramos mejor.

Así que, ¿quién dijo que no se debe llorar?

Llora cada vez que lo necesites, te sentirás mucho mejor, en todos los sentidos…

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