Libros, libros y más libros

Fin de semana… toca relajarnos después de una semana llena de monotonía, de levantarse, comer, trabajar, llegar a casa de nuevo… En fin, realizar mil tareas que apenas dejan tiempo para uno mismo.

Y es que el ajetreo de la vida diaria nos absorbe y prácticamente, no nos queda tiempo durante la semana para dedicarnos a nada más.

A mí particularmente, me gusta llegar al llegar a casa por la noche, después de dejar listo todo para el día siguiente, irme a la cama y leer… Ese es el momento en el que tomo contacto con la historia que el libro me cuenta, en el que me adentro en las aventuras que me explica y me traslado al mundo de la imaginación.

Unas veces río, en otras lloro, pero siempre aprendo de las historias que el libro me cuenta. Los libros, esos grandes amigos, tan diferentes unos de otros, con tantos temas e historias para contar.

Soy una convencida de que los libros te eligen a ti, sobre todo cuando vas a una librería y de repente tienes un libro en las manos que llama tu atención. La portada nos gusta, el título también, el tipo de letra, en definitiva, que te lo llevas, contento por la compra que acabas de hacer.

Con los libros nos culturizamos, no es necesario que cuenten una historia complicada para aprender de ellos. Aprendemos nuevas palabras, otras formas de expresión, y como no, vivencias, experiencias y otras formas de vivir, de pensar y de actuar.

Tengamos un libro siempre cerca, no importa de que género sea, sólo es necesario que te guste, que te atrape y que te convierta en protagonista de todas sus historias.

En algún lugar de un libro hay una frase esperándonos para darle un sentido a la existencia. – Miguel de Cervantes – 

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